El cuento de la criada (The Handmaid’s Tale) es la nueva adaptación para la pantalla de la famosa novela homónima que publicó en 1985 la escritora canadiense Margaret Atwood. Serie que produce HBO y que se ha convertido en una de las más llamativas de la temporada, por su impactante historia, ritmo narrativo y cuidada puesta en escena.

El cuento de la criada, además de cosechar un gran éxito como novela ya tuvo varias adaptaciones en cine, televisión, teatro y hasta ópera. HBO tenía un difícil reto cuando decidió apostar por ella.

Un desafío del que sus guionistas y directores salen muy bien parados, con Bruce Miller a la cabeza como creador, guionista y productor, dejándonos una de esas series que nos harán reflexionar a la vez que deleitarnos con sus estupendas interpretaciones y su firme pulso narrativo y visual. Tanto que ya se ha confirmado que en 2018 se estrenará la segunda temporada.

Y es que aunque la novela tiene ya más de treinta años posee un inquietante trasfondo casi profético del rumbo que algunas sociedades y países occidentales están tomando.

El argumento, planteado en un hipotético futuro quizás no tan lejano, nos sitúa en unos Estados Unidos donde se ha implantado una dictadura fundamentalista tras el asesinato de su presidente y la mayoría del Congreso. En esa nueva sociedad la mayor parte de los valores modernos quedan olvidados. La mujer pasa a un segundo plano, siendo única y exclusivamente un objeto cuyo valor está capacidad reproductiva, ya que la  infertilidad se ha convertido en un grave problema que amenaza la supervivencia de la especie humana.

En ese contexto nos cuenta la historia de una de esas mujeres, obligada a convertirse en una «criada» término con el que se refieren a las mujeres fértiles que son forzadas a vivir en las residencias de los dirigentes y a «aparearse» en un vergonzoso ritual con ellos para intentar dar a luz niños que posteriormente les serán entregados a las mujeres de esos dirigentes. Convertidas en meros objetos no pueden hablar con nadie fuera de la casa, deben vestir siempre su característico uniforme rojo y por supuesto, al igual que el resto de las mujeres de esa sociedad, no pueden leer, escribir ni opinar.

Porque el resto de las mujeres no están mucho mejor, sometidas a unas estrictas normas de vestimenta y conducta que las convierte en ciudadanas de segunda categoría.

Narrativamente la serie absorbe desde el principio, con una estructura que transcurre en dos tiempos, el presente y el pasado reciente que propició ésta situación, construyendo perfectamente a cada uno de sus personajes, viviendo su evolución, unas veces forzada y otras, aunque cueste creerlo, libremente elegida.

Visualmente El cuento de la criada establece perfectamente las diferencias entre ambas sociedades, el pasado tal y como lo conocemos hoy, alegre, colorido, multicultural. El presente sin embargo es sombrío, opresivo, grisáceo, sólo roto por los colores de los uniformes rojos de las criadas y los verdes de la mujeres de los dirigentes, y continuamente percibimos el miedo, el temor a ser arrestado, castigado o incluso asesinado por el régimen fundamentalista. El responsable de la fotografía es Colin Watkinson, que combina un exquisito ojo para el detalle con un toque de color y un sentido del movimiento que aporta una frescura y emoción únicas a su trabajo.

Destaca también el tratamiento de la transición de una a otra época, mediante flashback que nos muestran cómo los continuos recortes de libertades fueron primero aceptados como un mal menor para generar cada vez más desconcierto e indignación entre una población que cuando quiso reaccionar ya era demasiado tarde.Grandes responsables del éxito de la serie son sus actrices, que nos transmiten en cada gesto, en cada movimiento o en cada palabra no dicha, el miedo y la cólera que albergan. Como protagonista la actriz Elisabeth Moss, con un grandísimo trabajo que enseguida nos hace empatizar con su personaje. A su altura el resto del reparto, con nombres como Joseph Fiennes, Samira Wiley, Alexis Bledel o Ann Down. Un increíble ejercicio actoral en el que son tan buenos en los diálogos como en el trabajo corporal y gestual.

Sin duda El cuento de la criada es una serie que hay que ver, porque conjuga magistralmente crítica social, un sólido guión, una factura visual irreprochable y unas interpretaciones de esas que te ponen los pelos de punta.

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